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Un cumpleaños diferente

Este fin de semana hemos celebrado el cumpleaños de las peques. Sí, de las dos, porque aunque nacieron en meses diferentes lo hemos celebrado juntas. 
En diciembre, cuando íbamos a celebrar el cumpleaños de la mayor, vino la gota fría, de jueves a domingo estuvo lloviendo a cantaros, y tuvimos que suspender la celebración. Atrasar el cumpleaños unos días no era viable porque se juntaba con Navidad, así que entre unas cosas (Navidad, Año Nuevo) y otras (Reyes, otro cumpleaños de amiguit@s), se nos iban atrasando tanto los fines de semana disponibles que decidimos esperar un poco más y juntarlo con el cumple de la peque, que es en Febrero.
De todas formas, la mayor tuvo una pequeña fiesta de cumpleaños. El mismo domingo reunimos en casa a la familia y a sus amiguitas más íntimas. Con el permiso del resto de compañeros de clase, le dimos los regalos y así pudo disfrutar de su día. 

Hasta ahora los cumpleaños los habíamos organizado en casa, en el club social de la urbanización o en un parque de bolas, pero este año queríamos algo diferente. Vimos que se celebran cumpleaños en granjas escuelas y nos pusimos a buscar una que nos encajara. He de decir que en lo relativo al precio, hay de todo, luego ya depende de que lo que cada uno esté dispuesto a gastarse. Las actividades disponibles son más o menos las mismas, aunque en cada granja le dan su toque. Lo que sí queríamos es que no se juntasen varios cumpleaños, como pasa en algunos parques de bolas que a la misma hora coinciden varios cumpleaños y hay que esperar en turnos para merendar y entregar los regalos, eso no me gusta. En la medida de lo posible intento evitar esos parques y esas celebraciones, porque me gusta más cuando todo el recinto es para el mismo cumpleañero y sus amigos.

La Granja escuela donde lo celebramos tiene un precio por niño parecido a un parque de bolas, por los adultos sin comida y sin bebida te cobran 1,50€ en concepto de uso de las instalaciones. Es mejor pagarlo y poner un picoteo de tu parte antes que pagar el precio por adulto y picoteo. La diferencia con los parques de bolas que yo conozco es que en estos te ponen la tarta para los niños y en la granja no. Pero eso no me importó, de todas formas ya iba hacer un bizcocho sin gluten para uno de los invitados, así que ya metida en harina no me costaba nada hacer una tarta de galletas con chocolate 😋 para el resto.

El día del cumpleaños, un domingo por la mañana, salió un día espléndido, lucia el sol y se estaba muy bien, yo tenía miedo a que el día fuese horrible o, peor aún, que nos lloviese.
Más que nada porque el viernes estuvo lloviendo en la provincia.
La chica encargada de la Granja escuela fue muy atenta y puso a nuestra disposición dos zonas para el almuerzo, una en el exterior debajo de un porche y otra  dentro de unos de los albergues de la granja por si el día se estropeaba, también puso a nuestra disposición dos monitores que estuvieron en todo momento con los niños, fueron muy amables, cariñosos, divertidos y profesionales.












En la granja, los monitores estuvieron entreteniendo a los nenes en un parquecito mientras terminaban de llegar el resto de los invitados. Una vez que ya estuvimos todos, los monitores se presentaron y explicaron a los niños lo que iban hacer ese mañana, todo  de una forma muy divertida y cariñosa.


La Gallina blanca es una
gallina japonesa
Los burros


Las ovejas y las cabras
Los patos, ocas y gansos


La primera actividad que realizaron los nenes fue la visita a los animales de la granja. Fue una visita muy educativa, además, me encantó porque los animales que residen allí son animalitos que lo han pasado un poquito mal con su anteriores propietarios y en la granja los acogen y los cuidan. Los monitores iban contando las historias de cada uno de ellos a la vez que nos enseñaban sus costumbres, sus hábitos y algunas curiosidades.



La segunda actividad que realizaron fue el tiro con arco. Fue una actividad muy segura en todo momento, los monitores fueron tirando con cada uno de los niños, ayudándoles en todo. Todo fue muy animado e hicieron participes a los padres de la animación, haciendo que entonáramos un grito de guerra indio para animar. Los monitores nos explicaron que éramos todos miembros de una tribu india y que teníamos que buscar un grito de guerra, y que cada vez que uno de los niños disparaba una flecha, el resto de niños y padres teníamos que entonar el grito de guerra.

La tercera actividad fue el taller de cerámica. Nos llevaron a otro rinconcito de la granja con una mesa típica de pinic donde los sentaron y les entregaron un poco de arcilla a cada uno para realizar una figurita usando los típicos moldes de plastilina, una vez hecha, la pintaron y adornaron con purpurina y la pusieron a secar. Terminada esta actividad se lavaron las manos para ir a almorzar. Era muy gracioso verlos a todos en fila tan felices siguiendo a los monitores.



El almuerzo estuvo muy bien organizado y consistía en dos sandwiches, patatas fritas, un quesito, un petit de varios sabores, agua y refrescos. Como la comida para los padres y familiares no estaba incluida, encargamos en una panadería unas cocas y pizzas y compré un par de bolsas de patatas fritas, otras de frutos secos y un bote grande de aceitunas. 

Terminado el almuerzo se realizó la cuarta y última actividad: la gymkhana.  Los monitores se llevaron a los nenes a la mesa donde habían trabajado con la arcilla y allí les explicaron el juego y sus reglas. Los dividieron en dos grupos y cada uno de ellos inventó un nombre y grito para su equipo, antes de empezar a jugar iban gritando el nombre del equipo y el grito. 
La gymkhana consistía en buscar trece pistas que estaban escondidas en una zona específica de la granja. Encontradas las trece pistas, que era unos cartones de colores que contenían dibujos diferentes cada uno de ellos, volvieron a la mesa de inicio cantado con los monitores todo lo que se les ocurría. Allí los monitores les entregaron un folio con una historia que había que completar para averiguar donde estaba escondido el cofre con el tesoro. Completada la historia, todos salieron corriendo a buscar el cofre.

Después de encontrar el tesoro fueron todos de nuevo a lavarse las manos para ir a cantar el cumpleaños feliz, comer la tarta, entregar los regalos y recoger el premio que habían ganando en la gymkhana. Me gustó mucho la idea de ponerlos en fila y que las cumpleañeras entregaran un puñadito del tesoro a cada uno, en este caso eran monedas de chocolate y caramelos. Otra cosa que me pareció increíble y que últimamente ya no se estaba dando en los cumpleaños, es que aguantarán todos sentados mientras se hacia la entrega de los  regalos, ninguno se levantó y ni se marchó corriendo para ir a jugar, estaban encantados allí  mirando. Además, la monitora contó tres formas de besar al cumpleañero, todas ellas muy divertidas, para cuando se entrega el regalo, y allí estaban todos mirando cual de ellas elegía cada uno y riéndose después.

Terminada la celebración, los propios monitores recogieron y limpiaron las mesas, nosotros sólo recogimos lo que pusimos para los padres y familiares. 
A la hora de irnos, en ningún momento nos metieron prisa, es más, los niños, y sus padres, se fueron poco a poco y aún nos quedamos unos cuantos jugando en el parque. 



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