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Alicante, Spain
Soy una mamá Alicantina viviendo de nuevo en Alicante y, en éste pequeño cajón de sastre os contaré como vivo la maternidad, la crianza de los hijos, mis dudas, miedos, pensamientos...en general, MI MUNDO. Si queréis podéis escribirme. ¡Espero que os guste!

viernes, 24 de marzo de 2017

¡El regalo de papá!

Este año hemos pensado en hacerle un regalo original a papá y la idea que hemos tenido ha sido escribir un cuento personalizado. En Internet existen varias web que ofertan esa posibilidad pero pensé que le gustaría mucho más y, sobre todo que las peques lo disfrutarían muchos más, si se lo hacían sus hijas con sus propias manos. El cuento lo ha escrito la mayor de su puño y letra y las ilustraciones las han dibujado entre las dos, cada dibujo ilustra una parte de la historia.

Os cuento el proceso: Hace dos semanas, un lunes después de comer nos pusimos a pensar la historia y en un momento ya teníamos el primer borrador. Fue muy fácil de hacer, entre las dos se dedicaron a pensar en las cosas que hacen con papá, lo que les gusta de él y demás. Así en muy poco tiempo teníamos ya un pequeño relato.
Lo más lento ha sido pasarlo a limpio, la mayor iba escribiendo poco a poco y fijándose muy bien para no cometer faltas de ortografía porque estaba usando un boli. Además teníamos que hacerlo a escondidas o aprovechando los viajes de papá para ir avanzado. Mientras no trabajábamos en el libro, lo guardábamos en un sitio seguro para que papá no lo encontrara. Entre la ilusión de hacerlo y la emoción de que no nos pillara hemos pasado  momentos muy divertidos que no olvidaré.

El libro consta de portada y contraportada, de una dedicatoria y cinco hojas. Cada una de ellas tiene un dibujo hecho con mucho amor para su papá. Han puesto de su imaginación en cada uno de ellos y han quedado unas ilustraciones muy bonitos y originales. 

Un día por la mañana a escondidas sin que mi marido se diese cuenta, lleve las hojas a plastificar y a encuadernar, de ésta manera se conservará mejor y podremos leerlo y mirarlo sin miedo a estropearlo. 

El mismo día del Padre por la mañana envolvimos el regalo aprovechando el paseo que suele darse con nuestro perro Coco, los días anteriores no tuvimos ocasión de hacerlo  ¡así que ese era nuestro momento! Entre las tres elegimos el papel, le hicimos una pegatina felicitándole el día del padre y la mayor además le hizo una tarjeta. Todo esto lo hicimos con un poco de ligereza para que no nos pillara. 

Las peques decidieron entregarle el regalo a la hora de la comida, ese día comíamos con mis suegros en un restaurante en la playa. El regalo se lo entregaron entre los entrantes y el primer plato, estaban ya cansada de esperar y se hacia muy largo, no solo por la ilusión de dárselo si no porque el restaurante estaba llenísimo y hubo bastantes problemas con el servicio. Lo más importante es que al papá le gustó mucho su regalo, allí mismo lo leyó y, a pesar de incidente del restaurante, lo pasmos muy bien. 

Aprovechando que la comida era en un restaurante del paseo de la playa, antes y después de comer, las peques estuvieron jugando en la arena, construyendo castillos, dando volteretas y enterrando sus pies y piernas para parecer sirenas. Cuando el sol dejó de dar en la playa nos fuimos a casa y las peques fueron directas a la bañera para quitarse toda la arena que llevaban encima.


miércoles, 15 de marzo de 2017

¡Sorpresa!

Éste sábado por la tarde le dimos una sorpresa a mi marido por su cumpleaños.  Con un poco de retraso la verdad, porque su cumple fue en diciembre, pero ha valido la pena esperar (en esta familia no sé que está pasando con los cumpleaños que caen en diciembre, que al final acabamos celebrándolos meses después). 

Le hemos regalado un "SCAPE ROOM". En septiembre del año pasado por primera vez disfrutamos de ésta experiencia en la misma empresa donde le hemos organizado la sorpresa; estuvimos jugando en otra sala distinta y nos encantó a todos. Así que, como nos quedaba pendiente por hacer la otra sesión, se nos ocurrió que sería un buen regalo. No sé si sabéis en que consiste, bueno lo explico un poco, es un local con una o varias salas donde tienes 60 minutos para conseguir resolver un enigma y salir de la habitación. Cada una de las estancias tiene una temática distinta y están llenas de acertijos, objetos extraños y candados que abren puertas, armarios o lo que sea. ¡Es súper divertido y emocionante!

La sorpresa la he mantenido en secreto durante casi un mes, aunque el mismo día que iba a ser sorprendido casi me da la risa cuando le estaba contando que habíamos quedado con una amiga en un centro comercial cercano para que le aconsejara sobre un smartwatch. No podía ni mirarle a la cara mientras se lo contaba, no quería que sospechara que le estaba mintiendo. Mi madre y mi hermana eran cómplices de la sorpresa, así que me hacían el favor de pasar ese ratito con las peques. 

Camino del centro comercial donde habíamos quedado (porque el local de scape room está muy cerca de ahí) yo iba súper nerviosa, miraba el reloj disimuladamente porque no quería ser la primera en llegar. La idea era encontrarnos en una de las cafeterías que hay por allí y así sorprenderle, y luego sin explicarle nada llevarlo a realizar el juego.

Cuando llegamos al centro comercial fuimos a la zona de las cafeterías pero justo de camino, al pie de unas escaleras mecánicas nos cruzamos con una de las parejas. Si nos veis disimular mientras nos hacíamos los sorprendidos y comentado la casualidad de vernos, yo no podía retener mi risa tonta ni mi nerviosismo. 
Al final cuando estuvimos todos juntos en la cafetería le contamos que estábamos allí para celebrar su cumpleaños y nos lo llevemos dando un paseo hacia su sorpresa de verdad. Nada mas salir del centro comercial empezó a sospechar a donde íbamos y le gustó la idea.  

La sorpresa fue todo un éxito, lo pasamos genial, conseguimos salir a tiempo de la habitación y pudimos decir  ¡RETO CONSEGUIDO!

viernes, 10 de marzo de 2017

De Castillo en Castillo y tiro porque me toca: Castillo de Santa Bárbara

Nos hemos empeñado, mejor dicho, me he empeñado, en que los fines de semana sean diferentes y, se me ha ocurrido una forma divertida y cultural de pasarlos. La idea es visitar los castillos que hay alrededor de Alicante. Así que con la ayuda de Internet saqué una lista de castillos y sus horarios de visita. 
El día perfecto para poder verlos es el domingo ¡no queda otra por mi horario! Los domingos que no tenemos ningún compromiso, nos vamos de excursión, no hay excusas. Eso sí, cargados con la mochila llena de comida y botellas de agua.
Vista de perfil del Castillo, la conocida "Cara del Moro"
De la lista que tenemos ya hemos visitado cuatro castillos, el primero por cercanía tenía que ser el propio castillo que tenemos en la ciudad, el castillo de Santa Bárbara. Además, éste es el único que hemos visitado por libre, sin guía. Yo aproveché ese día para sacar del cajón mi cámara de fotos réflex y poner en práctica todo lo que aprendí en el curso de fotografía al que asistí cuando todavía vivíamos en Madrid. 
Fuimos a visitar el castillo una tarde de mediados de septiembre y nos salió un día muy bueno, aunque en lo alto del castillo soplaba bastante viento. 
Como todos los castillos de la provincia que conozco, este está en lo alto de un monte, el Benacantil. Desde ahí se divisa toda la bahía de Alicante. Bueno, con estos datos ya es suficiente, no es un blog de viajes 😉


Vistas del puerto deportivo de Alicante
Al llegar fuimos a aparcar al parking del castillo, el que más arriba está de entre las varias zonas de parking que hay de camino al castillo. El parking estaba lleno, pero tuvimos suerte y en el momento en que llegamos se fue un coche. ¡Eso que nos ahorramos de cuestas! Porque visitar el castillo no deja de ser un paseo cuesta arriba, así que si te ahorras la cuesta hasta llegar al castillo, mejor que mejor. Allí mismo, en el parking, disparé mis primeras fotos para ir ajustando la cámara a la luz de la tarde, uuuuffff tenía que ponerme a recordar lo que me enseñaron en el curso, al principio estaba un poco liada, pero al final lo conseguí. 

Las peques estaban emocionadas con la visita, estuvieron subiendo a los cañones, asomándose por lo ventanales de la muralla e imaginando que allí vivió una princesa (eso les encanta, en cada castillo que visitamos nos piden un cuento de la princesa que vivió allí).



Durante todo el recorrido vas viendo los restos de una capilla, la puerta de la muralla al castillo, el pozo, la casa del Gobernador, el hospital, el aljibe, el parque de ingenieros, etc. y en lo más alto la torreta. 
Tenemos pendiente volver a visitarlo con un guía para que nos cuente con más detalle qué es cada cosa. He visto en la web de turismo que también se realizan visitas teatralizadas y debe ser bastante interesante, es otra forma de verlo y seguro que a las peques le gusta más que el típico guía hablando, aunque me han demostrado que pueden, porque en otras visitas con guía han estado súper atentas.




lunes, 6 de marzo de 2017

Y de repente......!

No entiendo que le está pasando a mi pequeña. lleva cerca de dos semanas llorando por cualquier cosa, tirándose al suelo y mirándote como si te perdonara la vida. Es un poco desconcertante porque no sé cuándo va a suceder y lo más importante, cómo conseguir calmarla. Me gustaría saber porqué le está sucediendo para poner una solución.

Por poner un ejemplo: Un día, al recogerla de la guardería, me encontré con mi hermana por casualidad y decidió acompañarme para verla un ratito. Nada más salir, cuando nos vio a través del cristal de la puerta, se le trasformó la cara y se puso súper seria y,  al salir por la puerta, lo primero que dijo es que quería que fuera la tía sola a recogerla. Intenté explicarle de una manera sencilla para que lo comprendiera, que me había encontrado con la tía de camino a la guarde. Mi explicación consiguió el efecto contrario, en vez de tranquilizarla conseguí que se enfadará aun más. Se puso  a llorar y a gritar tía, tía tía. Mi hermana y yo nos quedamos asombradas, no sabíamos qué decirle, intentábamos distraerla cambiando de tema y preguntándole por el cole, por lo que había hecho o a lo que había jugado esa mañana, pero no sirvió de mucho. Al final, sin saber muy bien cómo, se calmó, pero se quedó con el carácter un poco malhumorado un buen rato.

La situación más normal y cotidiana de repente pasa a ser difícil, lo peor es no saber qué hacer, verla así me duele porque no quiero que sufra pero al mismo tiempo parece surrealista.
Espero que pase pronto, mientras tanto intentaré llevar estos cambios de humor lo mejor posible para que ella no sufra y que no se sienta mal. Me gustaría que supiera que no hace falta pasar ese mal rato para conseguir las cosas o para cambiarlas cuando algo no le gusta.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Un cumpleaños diferente

Este fin de semana hemos celebrado el cumpleaños de las peques. Sí, de las dos, porque aunque nacieron en meses diferentes lo hemos celebrado juntas. 
En diciembre, cuando íbamos a celebrar el cumpleaños de la mayor, vino la gota fría, de jueves a domingo estuvo lloviendo a cantaros, y tuvimos que suspender la celebración. Atrasar el cumpleaños unos días no era viable porque se juntaba con Navidad, así que entre unas cosas (Navidad, Año Nuevo) y otras (Reyes, otro cumpleaños de amiguit@s), se nos iban atrasando tanto los fines de semana disponibles que decidimos esperar un poco más y juntarlo con el cumple de la peque, que es en Febrero.
De todas formas, la mayor tuvo una pequeña fiesta de cumpleaños. El mismo domingo reunimos en casa a la familia y a sus amiguitas más íntimas. Con el permiso del resto de compañeros de clase, le dimos los regalos y así pudo disfrutar de su día. 

Hasta ahora los cumpleaños los habíamos organizado en casa, en el club social de la urbanización o en un parque de bolas, pero este año queríamos algo diferente. Vimos que se celebran cumpleaños en granjas escuelas y nos pusimos a buscar una que nos encajara. He de decir que en lo relativo al precio, hay de todo, luego ya depende de que lo que cada uno esté dispuesto a gastarse. Las actividades disponibles son más o menos las mismas, aunque en cada granja le dan su toque. Lo que sí queríamos es que no se juntasen varios cumpleaños, como pasa en algunos parques de bolas que a la misma hora coinciden varios cumpleaños y hay que esperar en turnos para merendar y entregar los regalos, eso no me gusta. En la medida de lo posible intento evitar esos parques y esas celebraciones, porque me gusta más cuando todo el recinto es para el mismo cumpleañero y sus amigos.

La Granja escuela donde lo celebramos tiene un precio por niño parecido a un parque de bolas, por los adultos sin comida y sin bebida te cobran 1,50€ en concepto de uso de las instalaciones. Es mejor pagarlo y poner un picoteo de tu parte antes que pagar el precio por adulto y picoteo. La diferencia con los parques de bolas que yo conozco es que en estos te ponen la tarta para los niños y en la granja no. Pero eso no me importó, de todas formas ya iba hacer un bizcocho sin gluten para uno de los invitados, así que ya metida en harina no me costaba nada hacer una tarta de galletas con chocolate 😋 para el resto.

El día del cumpleaños, un domingo por la mañana, salió un día espléndido, lucia el sol y se estaba muy bien, yo tenía miedo a que el día fuese horrible o, peor aún, que nos lloviese.
Más que nada porque el viernes estuvo lloviendo en la provincia.
La chica encargada de la Granja escuela fue muy atenta y puso a nuestra disposición dos zonas para el almuerzo, una en el exterior debajo de un porche y otra  dentro de unos de los albergues de la granja por si el día se estropeaba, también puso a nuestra disposición dos monitores que estuvieron en todo momento con los niños, fueron muy amables, cariñosos, divertidos y profesionales.












En la granja, los monitores estuvieron entreteniendo a los nenes en un parquecito mientras terminaban de llegar el resto de los invitados. Una vez que ya estuvimos todos, los monitores se presentaron y explicaron a los niños lo que iban hacer ese mañana, todo  de una forma muy divertida y cariñosa.


La Gallina blanca es una
gallina japonesa
Los burros


Las ovejas y las cabras
Los patos, ocas y gansos


La primera actividad que realizaron los nenes fue la visita a los animales de la granja. Fue una visita muy educativa, además, me encantó porque los animales que residen allí son animalitos que lo han pasado un poquito mal con su anteriores propietarios y en la granja los acogen y los cuidan. Los monitores iban contando las historias de cada uno de ellos a la vez que nos enseñaban sus costumbres, sus hábitos y algunas curiosidades.



La segunda actividad que realizaron fue el tiro con arco. Fue una actividad muy segura en todo momento, los monitores fueron tirando con cada uno de los niños, ayudándoles en todo. Todo fue muy animado e hicieron participes a los padres de la animación, haciendo que entonáramos un grito de guerra indio para animar. Los monitores nos explicaron que éramos todos miembros de una tribu india y que teníamos que buscar un grito de guerra, y que cada vez que uno de los niños disparaba una flecha, el resto de niños y padres teníamos que entonar el grito de guerra.

La tercera actividad fue el taller de cerámica. Nos llevaron a otro rinconcito de la granja con una mesa típica de pinic donde los sentaron y les entregaron un poco de arcilla a cada uno para realizar una figurita usando los típicos moldes de plastilina, una vez hecha, la pintaron y adornaron con purpurina y la pusieron a secar. Terminada esta actividad se lavaron las manos para ir a almorzar. Era muy gracioso verlos a todos en fila tan felices siguiendo a los monitores.



El almuerzo estuvo muy bien organizado y consistía en dos sandwiches, patatas fritas, un quesito, un petit de varios sabores, agua y refrescos. Como la comida para los padres y familiares no estaba incluida, encargamos en una panadería unas cocas y pizzas y compré un par de bolsas de patatas fritas, otras de frutos secos y un bote grande de aceitunas. 

Terminado el almuerzo se realizó la cuarta y última actividad: la gymkhana.  Los monitores se llevaron a los nenes a la mesa donde habían trabajado con la arcilla y allí les explicaron el juego y sus reglas. Los dividieron en dos grupos y cada uno de ellos inventó un nombre y grito para su equipo, antes de empezar a jugar iban gritando el nombre del equipo y el grito. 
La gymkhana consistía en buscar trece pistas que estaban escondidas en una zona específica de la granja. Encontradas las trece pistas, que era unos cartones de colores que contenían dibujos diferentes cada uno de ellos, volvieron a la mesa de inicio cantado con los monitores todo lo que se les ocurría. Allí los monitores les entregaron un folio con una historia que había que completar para averiguar donde estaba escondido el cofre con el tesoro. Completada la historia, todos salieron corriendo a buscar el cofre.

Después de encontrar el tesoro fueron todos de nuevo a lavarse las manos para ir a cantar el cumpleaños feliz, comer la tarta, entregar los regalos y recoger el premio que habían ganando en la gymkhana. Me gustó mucho la idea de ponerlos en fila y que las cumpleañeras entregaran un puñadito del tesoro a cada uno, en este caso eran monedas de chocolate y caramelos. Otra cosa que me pareció increíble y que últimamente ya no se estaba dando en los cumpleaños, es que aguantarán todos sentados mientras se hacia la entrega de los  regalos, ninguno se levantó y ni se marchó corriendo para ir a jugar, estaban encantados allí  mirando. Además, la monitora contó tres formas de besar al cumpleañero, todas ellas muy divertidas, para cuando se entrega el regalo, y allí estaban todos mirando cual de ellas elegía cada uno y riéndose después.

Terminada la celebración, los propios monitores recogieron y limpiaron las mesas, nosotros sólo recogimos lo que pusimos para los padres y familiares. 
A la hora de irnos, en ningún momento nos metieron prisa, es más, los niños, y sus padres, se fueron poco a poco y aún nos quedamos unos cuantos jugando en el parque. 



viernes, 24 de febrero de 2017

Una pequeña reflexión

En los últimos años, esta familia ha crecido y con ella también todo lo que eso implica. Cada día es diferente aunque tengamos nuestras rutinas. Descubrir el mundo de nuevo desde el punto de vista de nuestras hijas es maravilloso, porque a veces es como si tuviéramos dormido ese niño que todos llevamos dentro.

Personalmente estoy encantada con mi faceta de madre, da igual que haya días un poco más duros o momentos más difíciles en los que cuesta mantener el control y la calma. Todo lo que me aportan compensa con creces esos malos ratos.

Cuando caen en mis manos artículos sobre crianza me gusta leerlos, y aprender así nuevas técnicas para llevar mejor el día a día o pequeños trucos donde te explican como mantener la calma ante la tempestad del ir al cole, etc.

Lo último que he leído y ahora estoy aplicando nos ayuda con el tiempo que disponemos para levantarnos y arreglarnos para ir al colegio. Ya estaba cansada del venga, venga que si no no llegamos, las reprimendas..., imagino que  a más de una os resultará familiar.

Voy aprendido con ellas, con sus juegos, sus peleas, sus inventos y me parece muy divertido y emocionante. 

La verdad es que crecen rápido y no quiero perderme nada porque lo que vivo ahora no lo volveré a vivir. 








miércoles, 22 de febrero de 2017

Excursión al Faro de l´Albir

En Mayo del año pasado nos animamos a hacer una pequeña excursión de senderismo, queríamos que fuese algo sencillo para que las peques pudiesen hacerla bien y, después de mirar varias opciones, nos convenció la excursión al faro de l´Albir en L´Alfas del Pí (Alicante).



Consiste en un paseo que va bordeando el mar por un camino asfaltado hasta el faro. El camino se puede hacer con cochecito de bebé perfectamente, durante el recorrido te cruzas gente corriendo, en bici, con niños, sin niños o con sus perros.


Entrada al Parque Natural de Sierra Gelada
Está situado en la parte norte del Parque Natural de Sierra Gelada y se puede completar en un par de horas a un ritmo lento (son 5 Km de ida y vuelta). 
El día de la excursión nos preparamos un pequeño almuerzo, porque las peques querían hacer un picnic, que consistía en unos mini bocadillos, fruta, zanahorias cortadas en forma de palitos y agua. 
La verdad es que fuimos sin ninguna prisa, parábamos para ver las vistas, para descansar o para picar algo. La peque iba sin carrito así que el paseo lo iba haciendo a ratos caminando y a ratos en brazos (mi marido y yo nos íbamos turnando). La mayor iba jugando, escalando por las rocas o por la montaña imaginando que era una súper exploradora.
El paseo es una gozada, entre las vistas, la vegetación y el buen ambiente que se respira, da gusta hacerlo.



Una vez que llegamos al faro, descansamos y disfrutamos de las vistas al mediterráneo y del rico aperitivo que llevábamos. 

La vuelta fue igual de buena que la ida. La mayor seguía jugando, esta vez el juego era el veo veo, y la peque se quedó dormida en mis brazos (ahí me arrepentí de no haber llevado el carrito o la mochila portabebé). Al terminar la ruta nos fuimos rápidamente a comer a un Burgue King cercano, porque a pesar de haber estado picoteando toda la mañana, teníamos todos mucha hambre y las niñas querían jugar en el parque del Burger King.

El día fue muy completo, todos disfrutamos mucho. Llegamos a casa a media tarde, alrededor de las 18.00, bastante cansados, así que bañamos a las niñas y pasamos el resto de la tarde relajadamente. Justo después de cenar dejamos todo preparado para comenzar una nueva semana.